lunes, 2 de junio de 2014

Comentario sobre "La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares

El relato en primera persona nos habla de un fugitivo, el protagonista quien se refugia en una isla desierta. Las imágenes que presenta el autor dentro de la isla me parecen fascinantes, nos habla de un lugar inhabitable que el fugitivo va adecuando poco a poco para poder sobrevivir. Entre la capilla, el museo y la alberca comienza a establecerse. En la descripción de los lugares es muy importante la imagen del espejo, y la repetición de los espacios, probablemente al principio no lo sabemos pero después serán parte fundamental del relato, al menos, en su contenido.
Después de acostumbrarnos a los relatos de éste fugitivo solitario, un día nota la presencia de otras personas; primero sólo con el sonido de un vals y en segundo lugar por sus siluetas. Es interesante cómo se nos presentan como espejismos, casi como algo irreal, como si fuera un desdoblamiento de sus propias ideas y miedo y no como personas reales que habitan la isla.
Observa a una mujer, ella mira hacia un acantilado mientras el narrador la observa desde las rocas. Otro elemento importante es saber que el fugitivo teme que lo vea, sin embargo después sale para hablarle pero ella no responde, es como si él no existiera.
El autor nos relata la historia entre las dificultades de la supervivencia en la isla, el fugitivo se obsesiona con la mujer que ha llamado Fustine.

Uno de los momentos más importantes del relato es cuando éste fugitivo se da cuenta de las repeticiones constantes en los acontecimientos de la isla. Aquellas cosas que eran exactamente las mismas repetidas dos veces o las acciones que eran llevadas a cabo de manera infinita.
Pone atención a uno de los personajes: Morel, quién ha inventado una máquina para fotografiar la realidad continua. De pronto la metáfora toma un giro, es una fotografía al infinito, queda la síntesis de la vida de las personas en siete días exactamente.
El fugitivo se obsesiona con esta idea, investiga más allá de lo que morel dice, al investigar sus planos y apuntes. Así después de experimentos descubre que fustine está muerta y que la única solución para estar con la mujer que cree amar, es incluírse en esta fotografía. Es morir con ella y vivir en este eterno contenedor de vida (o muerte).

Creo que la importancia de la memoria, la permanencia de la imagen y también la significación que le damos son unos de los temas más importantes dentro de la novela, tiene mucho que ver con los desdoblamientos de nuestra propia psique. La memoria es la que nos construye como individuos, como seres existentes dentro de este universo que no terminamos de comprender y que posiblemente nunca comprendamos, sin embargo hay un cambio en la concepción de nosotros mismos a partir de la fotografía, de la imagen en movimiento y me atrevo a deccir que hoy en día a partir de las redes sociales. De algún modo el internet y todo lo que ésto conlleva es una "invención de morel" estamos condenados a vivir en un momento repetido al infinito. Simplemente si pensamos en las personas cercanas a nosotros que han muerto pero que han dejado un facebook o un twitter detras, sabemos que un fragmento congelado de su existencia permanece en red. Hay casos aún más extraños donde alguien sigue gestionando sus páginas o dónde las personas siguen dejando mensajes en ellas como si en el más allá o a donde sea que vayamos después de la muerte (si es que existe algo más) hubiera wi-fi y ellos pudieran verlo (jajaja).
Cargamos a la imagen con demasiada responsabilidad, hoy en día dependemos de ella. y es como si el hecho de no registrar nuestras vidas nos condenara a no existir.

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